Qué tontería ¿verdad? Estar triste porque pensaba que nunca iba a volver a verte, cuanto la verdad es que debería ser justo al contrario y entristecerme cada vez que te veo. Porque ahí está siempre, la misma ilusión, la misma quimera en la misma mente de un masoquista que te ve cada día en sus sueños, en cada sitio al que íbamos, en cada recuerdo compartido, en cada canción, cada película y cada serie que teníamos en común, en cada esperanza que hoy ya se ha perdido y en mi imaginación, cada segundo de cada minuto de cada día.
Qué tontería estar triste porque pensaba que nunca iba a volver a verte, cuando es mucho más triste verte a cada momento y saber que es falso y que cada vez que te veo, en realidad no te veo.
Y no me crees, cuando te digo que en olvido estoy contigo no estés. Y cada día, y cada hora y cada instante pienso en ti y no lo ves…
Hoy he pasado por la tienda en que compré el peluche que adorna el comienzo de esta entrada, y ahí volvía a estar. Y al verlo, no puedo sino preguntarme que habrá sido de ese que yo compré y que (creo) te gustó tanto. Supongo que acabaría en un vertedero, o quizás en manos de algún familiar o algún amigo.
No puedo sino entristecerme al pensar en ello, al pensar que existen un millar de cosas que, por pequeñas que fueran, ya nunca volveré a ver, a experimentar ni a sentir.
Nos quisimos más de lo que nadie se imagina, pero parece ser que ni eso fue suficiente. Que hay veces que simplemente hace falta algo más. Dicen que el amor es la cura para casi cualquier problema, pero no dicen que casi cualquier problema puede matar al amor.
“Un futuro sin ti
es un futuro sin significado,
por eso no quiero que nunca te separes de mí,
porque vi un mundo sin ti, y era un mundo vacío”.
Es increíble que esa frase sacada de una canción y que te dije cuando solo cumplíamos un mes, más de tres años después siga ahí sin perder su significado. “Dans les profondeurs de mes yeux subsiste le coeur de nous deux”.
En la profundidad de mis ojos habita el corazón de los dos.
Eso es lo que tú me dijiste. Es una pena que ya para ti esa frase no signifique nada. Porque te diré un secreto: quizás nunca la dije, pero tampoco nunca la olvidé. Porque cada vez que tenía un mal día, cada vez que quería sentirme querido o simplemente sentirme más cerca de ti, siempre leía la carta en la que me escribiste esa frase.
Un acto que ahora me obligo cada día a reprimir para no acabar aun peor de lo que estoy.
Supongo que al final lo único que quiero decir con todo esto… es que te echo muchísimo de menos. Me acostumbré a perderlo todo: a mi familia y mis amigos en la vida, a mi vida en la tristeza y a mí mismo en la oscuridad… Y aun no puedo acostumbrarte a que también te perdí a ti.
Estoy muy cansado de tener que vivir la vida que me ha
tocado. Muy cansado de la gente, muy cansado de este tiempo que me ha tocado,
este momento, este mundo.
Un mundo en que ya no se respeta a nada ni a nadie, en que
hacer un simple gesto o decir una palabra puede salvar a alguien pero aun así
no se hace. Un mundo en que la mitad de las cosas no tienen sentido y se hacen
por moda, “porque sí” o por otras razones sumamente ridículas; en que un animal te proporciona más cariño que
otro ser humano; en que el amor ya no significa nada y las personas no tienen
valor, son simplemente objetos que se usan y se tiran y vuelta a empezar con la
siguiente persona; en que alguien que considerabas tu amigo, tu alma gemela, se
convierte en un desconocido de la noche a la mañana.
Un mundo en que todos los “te quiero” que se dicen no son más
que palabras vacías, porque ya nadie entiende el verdadero significado de
querer a una persona. Un mundo en que “nunca más” nunca se cumple, y en que “para
siempre” siempre termina en un tiempo tan corto como un suspiro.
Un mundo en el que duele cada día de la vida.
Un mundo en que sinceramente no quiero seguir viviendo.
Mi tristeza no está sólo en mí, sino en el mundo que me rodea, en el aire que respiro, en la certeza de saber que las cosas nunca cambiarán, que no hay un sitio en el mundo donde para mi exista el concepto de "felicidad".
Hay quien dice que los sueños encierran cosas: que si sueñas con alguien, es que alguien piensa en ti; que a veces te muestra lo que pasará…
Yo no sueño con el futuro, sueño constantemente con el pasado. Con un pasado en el que era feliz y las cosas funcionaban bien. Un pasado en el que quizás no cada día me acostaba sonriendo, pero sí que cada día amanecía con una sonrisa. Porque había una razón para ello. Un momento en que si quería llorar podía hacerlo apoyado en otra persona, un momento en que la soledad se podía romper con un abrazo y la tristeza con una caricia, un momento en que compartir las ideas, los planes, las buenas y las malas rachas mientras le dabas la mano a alguien y mirabas profundamente a unos ojos que te querían y te decían que no estabas solo, que tus miles de imperfecciones no importaban porque en ese momento eras perfecto para otra persona. Un pasado que hoy me corta, me duele y me mata un poco cada día, que sé que ya no volverá a repetirse, porque a veces hay cosas tan buenas en la vida que solo merecen ser experimentadas una vez, porque hacerlo más veces les restaría valor. El pasado, pasado está. Pero ojalá no tuviera que ser así. Ojala un día me acueste, sueñe con eso que me hacía tan feliz, y ya nunca más vuelva a despertar. Porque merece más la pena una pequeña y corta vida de felicidad, a una gran y larga vida de desdicha y soledad. Incluso aunque esa pequeña vida sea solamente una mentira, una quimera, un espejismo… un sueño.
En el pasado quedó escrito que lo fuimos todo, aunque el presente escriba que ya no somos nada. Solo dos desconocidos. Dos desconocidos con un montón de recuerdos felices en común.
Curioso como en un simple año la vida cambia totalmente, y lo que antes era un momento de completa felicidad ahora es completa tristeza y melancolía...
Un día importante. Bueno, al menos alguna vez lo fue. Hoy solo es un día tan malo como los demás. Pero hace no tanto tiempo, era el mejor día que había. Era el día en que cambió mi vida, y todo por un simple mensaje recibido a altas horas de la noche. Un mensaje que podía haber ignorado, o podía haber contestado de mala forma, o simplemente podía no haber leído. Pero lo leí, y lo contesté, y eso lo cambió todo. Cambio mi vida. Me cambio a mi.
Te echo muchísimo de menos.
Cada día, me duele en el alma no poder hablar contigo. Que los fines de semana llegue la hora de la comida y no poder hablar con nadie. Que los días de diario lleguen la noche y no haya nadie esperándome para hablar.
Hecho de menos quedarnos un poco tarde los sábados, viendo alguna película o serie, o comentando cualquier tontería. Hecho de menos que me contaras como te ha ido el día, o las cosas que me diagnosticabas cada viernes. Hecho de menos no tener a quien desear buenos días ni buenas noches, ni nadie que me los desee a mi.
Y, sobre todo, lo que mas hecho de menos es poder decir abiertamente un "te quiero", y que me responda con lo mismo.
Espero de todo corazón que tu te encuentres mucho mejor, y que no seas tan estúpida como lo soy yo torturándome cada minuto del día.
Siempre he usado este blog como una forma de poder contar como de verdad me sentía, como una forma de intentar expresar cosas que realmente no tienen forma de expresarse, de intentar hacer entender cosas que muchas veces no pueden entenderse, porque escapan de la razón. Pero creo que hoy eso toca a su fin, al menos por un tiempo. Hoy me he dado cuenta de que ha llegado un punto en que esto no sirve de nada. De que contar como me siento ya no me desahoga; de que las lágrimas que siempre surgen al escribir y se acaban cuando termino, dejándote una sensación de tranquilidad, ya no funcionan, porque ya al terminar de escribir esas lágrimas siguen ahí, y esa sensación de tranquilidad no aparece, y sigue siendo la misma sensación de soledad, impotencia, tristeza y desasosiego. Quizás esta sea la última entrada de todas. No se si volveré a escribir, porque una vez perdido lo único en que me ayudaba, este lugar ya no tiene ningún propósito. Supongo que al igual que otros cientos de cosas que tengo y que ya no tienen valor, ésto se quedará como un simple recuerdo más del pasado: un cascaron hueco que una vez fue importante, que albergó pena y tristeza, pero también sueños y esperanzas. Hasta que te das cuenta de que los sueños y las esperanzas solo son quimeras en la mente, de que las cosas cambian constantemente pero en el fondo no cambian. De que alguien que empezó esto debido a la tristeza, está condenado a continuar llevando esa tristeza. Un cascaron vacío que ya no tiene sueños ni esperanzas, que hoy únicamente es polvo en el viento. Exactamente igual que yo. No creo que vuelva por aquí, pero dicen que las cosas cambian, así que puede que alguna vez esto vuelva a tener la vida que tuvo. No lo se. Como siempre, dudo que alguien vaya a echar en falta esto (o directamente a mi), pero para todos los que leen o han leído aquí alguna vez, muchas gracias. Bye Bye
Nunca te fíes de la felicidad. Tan solo es una estratagema que usa la tristeza para poder apuñalarte por la espalda cuando menos lo esperas.
Hoy he escuchado por casualidad en el bus cómo dos chicos hablaban, y uno decía que estaba harto ya de la gente, que nadie le dejaba en paz y que siempre le estaban dando la brasa, que ojala todo el mundo le dejara de una vez y pudiera estar totalmente solo, ya que es lo mejor del mundo. Que gracia me ha hecho. ¿Estar solo es lo mejor del mundo? Casi nadie entiende de verdad lo que significa la auténtica soledad. Cuando alguien piensa en ello, sólo piensa en la imagen mental de estar solo en una habitación o en una casa. Ridículo. Estar solo de verdad es algo que la gente ni imagina. No sólo es estar solo físicamente . Es no tener a nadie a quien te poder contar las cosas que tanto te gustaría. Es estar rodeado de gente, incluso de gente que te importa y pensar: ¿Que hago aquí? ¿Porqué estoy aquí con estas personas? ¿Acaso cambiaría algo si no estuviera aquí? Es un sentimiento de desasosiego constante en tu interior, preguntarte continuamente porque has venido a un mundo en el que no encajas en ninguna parte; imaginar que de repente murieras y darte cuenta de que no pasaría nada, de que todo el mundo seguiría con su vida como si nada, de que nadie te echaría realmente de menos, porque tras unos meses ya apenas se acordarían de quien fuiste, a pesar de que para ti lo fueran todo en algún momento. Es necesitar un abrazo, o un hombro en el que apoyarte, y encontrarte tan solo vacío, porque te das cuenta de que no hay nadie a quien realmente importes Eso es la auténtica soledad. Eso es lo que realmente supone estar completamente solo. Un sentimiento al que estoy ya demasiado acostumbrado.
La soledad es muy bonita... cuando tienes con quien compartirla.