Hoy he tenido que buscar en un traductor portugués-español la palabra "muerte". Al buscarla, me ha aparecido la definición de la palabra según la RAE, que la define como "Cesación o término de la vida". Curiosa definición supongo. Súper corta, súper concisa, súper ambigua.
Yo estoy vivo: respiro, como, duermo, a veces hasta sonrío un poco. Y aun así, no creo que nadie que de verdad entienda cómo estoy (que realmente no creo que haya nadie), dijera que desde hace mucho no estoy muerto.
La gente llora la muerte, sin darse cuenta de que de todas las formas de morir, esa es la única que garantiza el no volver a sufrir más.
Hace unos días, visitando un blog, vi una serie de entradas que me gustaron bastante, en las cuales el autor hablaba de las personas que mas han marcado su vida, ya fuera para bien o para mal. La verdad es que me gustó la idea, y dado que casi todas las entradas del blog se centran únicamente en dos personas y en lo que he sentido por ellas, puede ser interesante hablar de otra gente y de lo que me hicieron sentir en otros momentos. Así que ahí va. Las que considero que son las 10 personas que mas me han marcado la vida, y porqué (todos los nombres son inventados, pero aun así, si alguien se reconoce, espero que no se moleste por nada que diga o deje de decir): Mark Me han puteado y hecho daño muchas veces durante toda la vida, y a pesar de ello nunca he llegado a odiar a nadie: excepto a esta persona. Sabía elegir las mejores palabras y los mejores actos para hacer el mayor daño posible, y lo hacía muy bien.
La única cosa buena que tuvo el paso del colegio al instituto es que nunca más volví a verlo.
Alfredo
Mi primer mejor amigo, mi primera gran traición. Un día éramos como uña y carne y al siguiente decidió (palabras textuales suyas) que ya no quería saber más de mí, que no le gustaba estar conmigo y que me buscara a otro.
Muchos años después y tras haber olvidado todo, ocurrió volvió ligeramente a mi vida con la peor noticia posible en ese momento: a la chica de la cual yo estaba enamorado le gustaba esta persona. No le bastó con quitármelo todo cuando éramos pequeños; al final también me quitó la ilusión de ese amor.
Hace muchos años ya que no sé nada de él.
Megan
Ah, el primer amor, el que dicen que nunca se olvida.
Fuimos muy amigos en el colegio, pero como casi todos los demás, me dio completamente de lado en el instituto, justo en el momento en que empecé a ver que no la quería como amiga, sino como algo más. Al final, nunca la dije lo que sentía. Realmente no guardo tantos recuerdos de ella como me gustaría, y los que recuerdo no es que se pueda decir que sean especialmente buenos o felices. Pero si recuerdo una cosa: tenía la sonrisa más bonita que he visto nunca.
Rob
La única persona que me hacía la universidad más llevadera, en una época en que ni podía concentrarme en los estudios ni apenas en mí mismo. Compañero en casi todas las clases, acabé considerándolo como mi mejor amigo, aunque realmente nunca fue una relación tan estrecha como Alfredo o Esteban, supongo que porque en esa época yo ya no esperaba nada de la gente.
Debido a esto, no me dolió tanto cuando dejamos de hablar.
Alonso
Una de las primeras personas que conocí tras mudarme, con solo 3 años. Es con quien he realizado casi todas las tonterías que he hecho en mi vida (entendiendo por “tonterías” tanto cosas tontas y graciosas como cosas absurdamente estúpidas y hasta peligrosas).
La única persona de mi vida que nunca me ha hecho daño realmente, y una delas únicas tres personas que hoy en día puedo considerar como un verdadero amigo.
Esteban Mi mejor amigo durante la mayor parte de mi vida. Es de lejos la persona de la cual tengo más recuerdos. La distancia (y otras causas) hicieron que cada vez habláramos menos, lo que unido a algunos enfados al final hicieron que acabáramos por dejar de hablarnos.
Su perdida me dejó una herida que hoy ya ha curado, pero de la que aún queda cicatriz.
Lucía La conocí hace relativamente poco (unos 4 años) a través de internet, y creo que es la mejor decisión que he tomado nunca.
En una época en que necesitaba a alguien, ella fue ese alguien. Nos conocimos en un momento terrible para ambos, y nos dimos el apoyo mutuo que nadie más quiso darnos. De no ser por ella, sinceramente, no sé qué habría sido de mí durante estos años. Habría estado muchísimo más solo de lo que ya estoy, y ya es decir.
La segunda persona junto con Alonso a la que considero una verdadera amiga.
Tania La persona a la que está dedicada casi toda la primera mitad del blog.
La prueba de que un clavo saca a otro. Pero nadie dice que el segundo clavo se queda aún más profundo que el primero.
Empezando como amigos, hizo falta menos de un año para dejar volar a la imaginación y querer algo más. Tras 4 años de estar con ella cada día, fue irremediable enamorarse hasta la médula. En un momento en que existía una cuenta atrás para marcharme y queriendo tener una verdadera razón para no irme, decidí que no podía volver a cometer el error de no decir lo que sentía. Así que en su lugar, cometí un error mucho peor: decir lo que sentía. Todas las veces que me repetí que no pasaba nada por un rechazo se quedaron en nada; el amor se convirtió en obsesión, y finalmente se fastidió todo. La consecuencia final fue el dejar de hablar definitivamente; aunque con el paso del tiempo volvimos a acercarnos, lo que considero una de las mejores cosas que me ha pasado.
La tercera persona junto con Alonso y Lucía a la que puedo considerar una verdadera amiga.
Maribel La persona a la que está dedicada casi toda la segunda mitad del blog.
No mi primer amor, pero si mi primera novia, con todo lo que eso conlleva. Mi primer beso real, la primera vez que alguien correspondía a mis sentimientos; mi primer alegría real desde una época ya muy lejana. Solo con ella conseguí recuperar una felicidad que hacía muchos años que no sentía.
Sé que aunque ya no esté, nunca podré olvidar los miles de recuerdos felices que tengo con ella.
Al irse, se llevó una parte de mí con ella; una parte que sé que ya es imposible recuperar: una ilusión que ya se fue, unos besos que vivieron el ayer, una última carta que nunca pude entregar y cuyo contenido ya solo lo recuerda ese árbol bajo el cual creé el recuerdo más bonito de todos los que tengo.
??? No quiero dar un pseudónimo a la persona más importante que ha pasado por mi vida. Y tampoco quiero decir su nombre real. Eso es algo que me reservo para la persona que se vuelva tan especial como ella. De hecho, nunca jamás he hablado con nadie de esta persona, y tal vez sea hora de que se sepa lo que significó para mí.
Ojala no la hubiera conocido cuando era tan pequeño, porque así tendría mil recuerdos más de ella. Aunque los pocos que tengo, son de los mejores. Lo que nunca podré olvidar de ella son sus ojos. De un precioso azul eléctrico, y que parecía que cambiaban con la iluminación: tan claros como el cielo a la luz, tan oscuros como el profundo mar en la oscuridad. Nunca he vuelto a ver unos ojos tan bonitos como esos, cuyo único defecto era que casi siempre estaban llorando.
Fue la primera persona en decirme lo que otra mucha gente me ha dicho después de distintas formas: “cuando no se puede contar con nadie, se puede contar contigo”. Al final no fue cierto. Cuando más me necesitaba, no pude estar. Quizás (y aunque reconozco que no se me da especialmente bien) por eso ahora siempre intento esforzarme al máximo cuando una persona que me importa necesita ayuda. Quizás solo intento hacer por los demás lo que no pude hacer con ella.
Su pérdida me dejó una herida que 15 años después aún sigue abierta y aun duele a veces. Desde entonces, lo único que he querido es encontrar a una persona que me de lo que solo ella fue capaz de darme. Aunque por desgracia, cuanto más conozco a la gente, más cuenta me doy que lo que yo quiero es un imposible.
Hoy todo lo que me queda de ella son unos pocos recuerdos, el saber montar en bici, el hecho de sonreír inevitablemente cada vez que veo un arco iris, el recuerdo de un nombre tan bonito como lo que representaba, y un colgante que fue el único regalo que me hizo y que guardo como mi mayor tesoro.
Nunca olvides que basta una persona o una idea para cambiar tu vida para siempre,ya sea para bien o para mal
Tiene gracia cómo funcionan las cosas. O a lo mejor no son las cosas, soy yo mismo.
¿Por qué siempre acabo tropezando con la misma piedra? Ni siquiera una parecida, siempre exactamente la misma. Parece que cuando me libro de ella, de algún modo parece encontrarme y seguirme, y volver a ponerse en medio.
Esa estúpida piedra que tanto odio y que a la vez es la única que hace que no me derrumbe del todo y que tenga algún pequeño momento de tranquilidad, e incluso de alegría, aunque solo sea en base a mentiras e ilusiones.
Yo y esa maldita siempre que siempre está conmigo entorpeciéndome, haciéndome la vida peor de lo que ya es, y que se queme acompañará toda la vida. Al menos espero que esta vez solo sea un tropiezo, porque anteriormente el tropiezo me ha llevado a la caída, y no sé si está vez podría soportarlo de nuevo.
Cradled by two loving arms that I’ll die for, one Little Kiss an Felina…goodbye
Dicen que cada derrota que sufres sirve para hacerte mas fuerte, que cada lágrima que cae te sirve para mejorar, para no cometer los mismos errores. Que cuando alguien se va, es porque en el fondo tenía que irse: porque no estaba hecho para ti, porque ya era la hora de que ocurriera... Dicen muchas razones. Y también que cuando alguien se va, es porque la vida pondrá en su lugar a una persona mejor, que te hará mejorar, te hará olvidar, te hará ver las cosas de otra forma... No estoy para nada de acuerdo. Porque hay cosas que no mejoran, hay heridas que aunque cierren nunca dejan de doler. Porque hay cosas que no se olvidan, y hay cosas para las que solo existe una forma de verlas. Porque cuando alguien se va, se pierde mas de lo que se ve a simple vista. Se llevan algo de dentro tuyo, y dejan un agujero que ya nunca desaparece. Que se llena de rencor, de tristeza, de enfado, de miedo, de apatía, de frialdad, de todo lo contrario a lo que una vez esa persona te hizo sentir. Se llevan una parte de ti, que ya no vuelve nunca.
Cuando te falta algo muy importante...No te falta algo, te falta alguien
Aquí estamos otra vez. Desde que me ocurriera esto por última vez, hace años, ha pasado mucho. Todo es muy distinto, y a la vez muy parecido. Supongo que es cierto que la vida son ciclos. Distintas personas, distintos sitios, y aun así demasiado igual todo.
Ouroboros, la serpiente que se muerde la cola. Siempre es así. Inicio, continuidad, fin, y vuelta al inicio desde el punto en que partiste. Ciclo terminado. Vuelta completa. Se muerde la cola y duele, luego te alejas y deja de doler, y al final vuelves al punto de partida y a su correspondiente dolor.
Llega un momento en que das demasiadas vueltas. No quiero volver a repetir otra vuelta completa, porque se lo que significa. Y cuanto más pienso en ello, mas empieza a volver el ciclo.
Empiezan los pensamientos, la imaginación, los “¿y sí…?”, las sonrisas estúpidas. El hecho de que me hagas los días un poco más llevaderos, de alegrarme un poco cuando me hablas, cuando me necesitas, cuando quieres que te enseñe algo nuevo y cuando quieres mi apoyo.
Y sobre todo, empieza otra vez el dolor. Y no sé si podré soportarlo otra vez. Porque los pensamientos son solo pensamientos, porque en realidad muchas otras personas aportan más que yo, porque sé que al final las cosas son como son, y no son nada.
Quizás sea mejor cortar la cabeza de la serpiente y caer a un lugar en el que no hay felicidad, pero tampoco hay dolor.
No es miedo a empezar de nuevo, es miedo a terminar de la misma manera
Estoy ya cansado. Demasiado cansado, nadie se imagina cuánto. Estoy harto. Cada vez que le busco el sentido a las cosas, parecen más un sinsentido.
Veo por todas partes gente que esta junta que no se quiere, gente que se preocupa por los demás y a cambio solo recibe dolor, gente que solo hace daño y a la que la vida trata estupendamente. ¿Por qué cuanto más se esfuerza alguien en hacer feliz a otra persona, más dolor recibe? ¿Por qué las personas son tan injustas unas con otras? ¿Por qué me duele en el alma cada vez que una persona habla con total indiferencia de la que debiera ser la persona más importante de su vida? ¿Y por qué hoy en día esto es lo más normal?
Estoy harto, de verdad. Estoy harto de este mundo en que no soy nadie y en el que nunca lo seré. En el que ya no tengo sueños, porque me los han roto todos. En el que tratar bien a la gente y hacer cosas buenas solo trae dolor. En el que el sufrimiento te hace cambiar tanto que a veces, apenas te reconoces.
Quizás lo mejor sea terminar con todo y ya está. ¿Alguien sabe lo que se siente estando rodeado de gente, y aun así sentirse solo? ¿Pensar que daría igual que estuvieras aquí o no, porque eso no cambiaría nada? ¿Pensar que si de pronto desaparecieras, nadie te echaría de menos? Yo llevo 23 años sintiéndome así todos los días de mi vida. Es mucho tiempo. Demasiado para que alguien aguante tanto.
Desde hace un par de años y hasta hace poco, sí que deje de sentirme solo, pensé que por fin el hecho de existir servía para algo, y que si desapareciese alguien me extrañaría. Pero me equivoque. Fue solo una ilusión. La ilusión más bonita que he vivido nunca, pero ilusión al fin y al cabo. Una ilusión de la que hoy solo quedan recuerdos, tan bonitos como dolorosos.
Sé que si me voy, tampoco nadie me echará de menos. Está claro que algunos si, durante un tiempo. Pero no creo que muchos ni mucho tiempo. A día de hoy, todavía pienso todos los días en una persona importante que perdí, hace ya 16 años. Todos los días la pienso, y muchos de ellos aún se me saltan las lágrimas. No sueño siquiera con que alguna persona me eche de menos la mitad de tiempo.
Ya no me queda nada por hacer. Los sueños que alguna vez tuve, unos pocos los he cumplido y la mayoría ya son irrealizables. No me queda nada ni nadie por quien luchar. Nada ni nadie por quien seguir hacia delante. Dentro de mí ya no hay nada. Ni esperanzas, ni motivaciones… nada. Estoy totalmente hueco. Solo me queda dolor y sufrimiento, y un continuo deseo de acabar con todo y descansar para siempre.
“Puede que solo seas una persona para el mundo, pero para una persona, tu eres el mundo” He dicho esta frase a 2 personas en mi vida. A una de ellas nunca llegó a importarle, a la otra ya no le importa. Me encantaría que alguien fuera capaz de decírmela, o que me la hubiera dicho alguna vez. Pero se que eso no pasará. Hoy solo es otro sueño roto.
Hoy te he visto. Y tú a mí. Has mirado casi inmediatamente a otro lugar, y yo he tenido que responder de la misma forma.
¿Qué has sentido al volver a verme? Supongo que nada. O nada bueno. A mí me ha dado un vuelco el estómago, y me he puesto muy triste, más de lo que ya lo estaba. Hubiera deseado en ese momento ir corriendo hacia ti y darte un abrazo. Que estupidez. Como si alguna vez fuera a volver a darte un abrazo. He visto tus ojos mirando los míos, aunque solo haya sido un segundo. Me han parecido que eran más fríos de lo que recordaba, aunque supongo que es normal. Luego te he visto otra vez, sin tu verme a mí. Esta vez sí eran como yo recordaba: sonreías con la boca, pero también con los ojos. Ya ni recuerdo la última vez que te vi así.
Y esta habrá sido la última vez que la vea. No voy a volver a ningún sitio en que pueda verte, así que salvo que seas tú quien mueva alguna ficha, no volveremos a vernos nunca más. Tan solo espero que esa sonrisa que he visto sea la señal de que estás mejor, de que las cosas te van bien.
Sé que tú eres más fuerte que yo, así que sé que a ti hoy no se te habrá caído el mundo encima como a mí. Parece que hubiera sido ayer cuando me dejaste, y no hace meses. Pero supongo que para mí siempre será como si hubiera sido ayer. Porque sé que ni te lo crees ni es algo que ya te importe, pero yo siempre cumplo lo que prometo. Me llevará más o menos tiempo, pero lo cumplo. Y sé que la mayor estupidez que puede existir es querer a alguien que ya no solo no le importas, sino que además seguramente te odie.
Pero quien me conozca, sabe que soy esa clase de estúpido que es capaz de cumplir una promesa que te hice una vez, mirándote a los ojos, aunque le amargue y le arruine el día a día. La promesa de que pasara lo que pasara, nunca dejaría de quererte.
A veces las nubes se van, pero el sol ya no regresa
Quizás una de las peores cosas de estar deprimido es que no puedes ser totalmente sincero con la gente. Quizás sea simplemente que no tienes ganas de hablar, o que piensas que si lo haces vas a echarte a llorar; pero al final lo cierto es que no puedes compartir del todo lo que de verdad piensas.
Y muchas veces, te obligas a estar callado, dar una corta respuesta e intentar desviar el tema hacia aquello que no es lo que te causa daño. Por eso, quizás sea mejor poner aquí esas grandes respuestas que no se parecen en nada a lo que se dice, pero que son mucho mas sinceras:
- Sal un poco, vete por aquí, tómate un tiempo, aun tienes mucho que conocer, hay cosas realmente bonitas ahí fuera. + Si, a ver si cuando tenga tiempo voy a algún lugar. * ¿Y para qué? Yo ya vi hace tiempo lo más bonito que se puede ver en este mundo; y hoy creo que me arrepiento de ello. Porque no me di cuenta en su momento, pero se convirtió a la vez en bendición y maldición: di gracias por verlo muchas veces, y me maldigo por no verlo muchísimas más. Al menos sé que es algo mío, alguien que nadie sabrá que era y que nadie más volverá a ver, porque es algo que solo yo he podido.
- Bueno, las cosas se superan, ¿no vas a estar deprimido toda la vida verdad? + No claro, supongo que no. * Y que sé yo… ¿Toda la vida? Para mi esa expresión no significa nada. Yo he vivido muy poco tiempo, pues no tenía vida antes ni la tengo ahora. Mi vida comenzó con la llegada de una persona, y terminó con la partida de esa misma persona. "Toda la vida" puede ser un periodo de tiempo muy pequeño, por unas razones u otras.
- Tranquilo, conocerás a otra persona mejor, que será capaz de darte lo que ella no supo.+ Si, jeje, eso espero ¿Lo que no supo darme? Sí, es cierto, hubo algo que nunca me dio, y que a la vez era lo único que yo deseaba, lo único que he querido en toda mi vida. Apenas a los pocos meses me di cuenta de que nunca me lo daría, pero no me importaba, era feliz. Me decía “tal vez tan solo es una tontería mía, ahora soy feliz y no lo tengo, así que puede que no sea tan necesario al final”. Pero si, si lo era, a pesar de que yo me empeñara en intentar negarlo. A día de hoy supongo que ya da igual, si la persona que más cerca ha estado de dármelo no lo ha hecho, no lo va a hacer nadie. Supongo que es culpa mía por quererlo. He visto a cientos, por no decir miles de parejas, y ninguno se lo ha dado al otro. Todos se quieren mucho, pero a la hora de la verdad, ninguno es capaz de darlo.
Nunca esperé que me lo dieras, pero muy muy en el fondo, sí que seguía esperándolo.
Por eso, tal vez lleve muerto más tiempo del que creía. Tal vez no haya conseguido ser de nuevo totalmente feliz desde el día en que perdí toda esperanza de alguna vez recibirlo.
Tal vez este triste desde una fría noche de verano, al aire libre y a la orilla de un lago, en la que solo se veían millones de estrellas brillantes, y solo se oían los sollozos de alguien a quien a la vez le habían arrebatado su mayor sueño y le habían roto el corazón.
Dicen que de todo se aprende, pero ojalá algunas lecciones no fueran tan duras.
Hoy he leído una entrada en otro blog. Se titulaba algo así
como “Todo lo que tienen que soportar los novios de una estudiante de medicina”.
La he leído completa, y no he podido evitar una leve sonrisa al ver ciertas
cosas, aunque realmente estaba bastante triste.
Me ha traído muchos recuerdos, demasiados. Y lo peor es que son solo eso: recuerdos que ya nunca volverán a suceder.
Prácticamente todo lo que decía la entrada era cierto: hay pocos temas
de conversación que no trataran sobre el estudio y las cosas dadas en la
carrera, y si había otro se solía desviar hacia esto; hacer cosas totalmente
normales como ir al cine debían posponerse semanas o meses debido al poco
tiempo del que se disponía; las horas que estabas/hablabas con esa persona eran
una minucia comparado con el tiempo que se dedican los novios “normales” a
hablar y estar juntos; al simplemente toser ya tenías una enfermedad súper rara;
preocupaciones constantes con los exámenes y trabajos; cambiar (o eliminar por
completo) planes continuamente…
Seguro que alguno pensará que no es para tanto, solo un poco
de sacrificio…Pero creedme, a lo largo de los años todo eso llegaba a cansar, y
mucho. Se echaba mucho de menos hacer cosas más sencillas o que no tuvieran que
ver con siempre los mismos temas; o el hecho de simplemente verse un día fuera
de lo normal, que escapara un poco de esta rutina.
Requiere muchísimo más sacrificio del que pensáis. Yo fui
muy muy feliz, pero también sufrí muchísimo, y eso parece que nadie lo veía. Y
a pesar de lo mal que estaba ciertas veces, no me importaba.
Merecía la pena seis días de sufrimiento por cada día bueno.
Merecía la pena esperar el tiempo que hiciera falta para verla, si al final
eras recompensado con una simple sonrisa.
Siempre creí que pasarlo mal por cosas así merecía la pena.
Pero supongo que me equivocaba. Supongo que al final era yo
solo el que pensaba eso.
¿Por qué he dicho antes que “prácticamente” todo lo que
decía la entrada era cierto?
Porque terminaba con esta frase: “Y, sobre todo, las estudiantes de medicina son conocedoras de todo lo
anterior, de todo lo que soportan los novios de las estudiantes de medicina, y
les quieren infinito por tener tanta paciencia.”
Quizás haya gente con suerte para los que se cumpla esta
última frase. Desde luego, no fue mi caso…
Solo una mente humana inventaría algo tan estúpido como el amor
Dicen que cuando sufres, la vida acaba compensándolo, pero yo no creo que sea cierto.
¿Por qué se supone que es verdad, cuando mires donde mires, ves que a la gente “mala” le va mil veces mejor que a ti? Y aún en el improbable caso en que sea cierto y haya alguna misteriosa fuerza que de repente diga que ya es hora de volver a tener ganas de vivir,
¿Cuándo se supone que ocurrirá eso? ¿Cuándo ya lleves tanto tiempo mal que te de igual si viene algo bueno? ¿Cuándo ya ni siquiera sepas cómo reaccionar al ver algo que no es negro?
Dudo tanto que ese momento llegue, y si llega dudo tanto que sirva de algo... Y mientras tanto, ¿Que queda? Nada. Seguir muriendo cada día un poco más por cosas que ya no tienen sentido, por personas a las que no les importas y por razones estúpidas. Continuar con una existencia triste, vacía, alimentada con pequeñas migajas de felicidad que se encuentran algunos días en algunos momentos, sin siquiera creer ya en que alguna vez las cosas puedan cambiar.
¿Sabes por qué las mejores personas siempre sufren? Porque siempre están ahí dando todo sin pedir nada a cambio, y eso nadie lo ve ni a nadie le importa